Inspección de radón, explicada
El radón es un gas radiactivo sin color, olor ni sabor que se forma de manera natural al descomponerse el uranio del suelo y la roca. Al aire libre se dispersa sin más; dentro de una casa puede acumularse, y la exposición prolongada a niveles altos aumenta el riesgo de cáncer de pulmón.
La inspección de radón mide cuánto hay. En Massachusetts es un complemento habitual de la inspección de vivienda —se contrata aparte, como la fosa séptica o las plagas— y muchos compradores la incluyen como condición en su oferta.
Cómo se mide
El dispositivo de medición se coloca en el nivel habitable más bajo de la casa, normalmente el sótano, durante un periodo determinado. Hay pruebas de corta duración, que son las habituales en una compraventa por el calendario, y de larga duración, que dan una imagen más fiel de la media anual.
El resultado se expresa en picocurios por litro (pCi/L). La referencia que usa todo el mundo es la de la EPA: a partir de 4.0 pCi/L se recomienda actuar, y niveles menores tampoco son inocuos del todo a largo plazo.
Un matiz que evita sustos: el radón varía casa por casa. Que la del vecino diera bien no dice nada de la suya, y al revés. La única forma de saberlo es medir.
Si sale alto, tiene arreglo
Un resultado alto no es motivo para abandonar la compra; es un dato para la negociación. El radón se corrige con un sistema de mitigación: el más común despresuriza el terreno bajo la losa con una tubería y un ventilador que expulsan el gas al exterior antes de que entre en la vivienda.
Lo instala un contratista especializado y su coste es modesto comparado con casi cualquier otra reparación que aparece en una inspección. Lo habitual en Massachusetts es negociar quién lo paga —o un crédito en el cierre— como parte del acuerdo.
Volver a medir es parte del trabajo
Un sistema instalado no es un sistema verificado. Después de la mitigación se vuelve a medir para confirmar que los niveles han bajado.
Si el vendedor mitiga antes del cierre, pida la documentación del sistema y el resultado de la medición posterior. Si ya hay un sistema instalado de años atrás, pida también cuándo se midió por última vez: los ventiladores fallan y nadie lo nota, porque el gas sigue sin oler.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una inspección de radón?
Una medición del nivel de radón, un gas radiactivo de origen natural que puede acumularse dentro de la vivienda y supone un riesgo para la salud a largo plazo. Es un paso habitual en las compraventas de Massachusetts.
¿Qué pasa si salen niveles altos?
Se corrige instalando un sistema de mitigación que reduce el gas a niveles seguros. Lo habitual es negociar con el vendedor quién lo asume antes del cierre.
¿Por qué importa medir el radón en Massachusetts?
Por la geología del estado, algunas zonas presentan niveles elevados con frecuencia, sobre todo en sótanos. Y como varía casa por casa, la única forma de saber el de una vivienda concreta es medirlo.
¿Cómo funciona la mitigación?
El sistema más común ventila el gas desde debajo de la losa hacia el exterior mediante una tubería y un ventilador. Lo instala un contratista especializado y se adapta a cada vivienda.
¿Qué nivel de radón se considera aceptable?
La EPA recomienda actuar a partir de 4.0 pCi/L. Niveles inferiores también conllevan algo de riesgo con exposición prolongada, así que menos siempre es mejor.
¿Hay que volver a medir después de mitigar?
Sí. La medición posterior confirma que el sistema funciona. Pida esa documentación antes del cierre si la mitigación corrió a cargo del vendedor.